Uper al alma

El boxeo y su drama; relatos de amor, poder y miseria

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Sunday, May 28, 2006


“Estoy listo”: Finito

Dice Rosendo: me urge volver a casa...


Pedro Díaz G./ Enviado

LAS VEGAS, Nevada, 11 de noviembre.- Dentro del Night Club del hotel casino Hilton que para el mediodía convierte a sus alfombrados pasillos en un sitio de transitar constante, los dos boxeadores invictos argumentan, con plena convicción, que “esta será una pelea interesante. Disputadísima, pues lo que yo quiero es llevar a mi gente en Nicaragua un poco, solo un poquito de felicidad en estos momentos en que tanto sufre”... y: “lo único que puedo decir es que estoy listo”.
Anuncian los organismos mundiales su apoyo a la zona destruida por la naturaleza y se congratulan los púgiles. Los cinturones de campeón deberán ser ondeados, propone el nicaragüense, en honor a tantos hermanos muertos.
Rosendo Alvarez y Ricardo López son figuras principales en esta ocasión en la que el boxeo del mundo convoca a otra de sus celebraciones de alto nivel, ahora con la unificación de las coronas CMB y AMB.
Las Vegas.
El lugar en donde a todos gusta pelear, envueltos en la parafernalia que tiene en sus luces de colores el sello distintivo de la incandescencia y el éxito monetario.
Estos pequeños boxeadores no alcanzan, juntos, los cien kilogramos de peso. Y esta era, hasta antes de hoy, razón única para el desdén que los incluía en funciones en donde sólo fueron comparsa de las grandes peleas; las de peso completo, por ejemplo. No más.
Peleaban, generalmente, con la arena semivacía, e inclusive, a veces, ni la señal de televisión hacía la cobertura.
Pero ahora...
“Esto es un gran triunfo para el boxeo –dice Gonzalo López-Silvero, representante de la AMB--. Pero, sobre todo, para los peleadores latinoamericanos, ya que nuestros países producen una gran cantidad de pugilistas que, por ser de estructura biológica pequeña, no interesaban a los promotores ni al público estadounidense. Hoy han volteado la vista hacia Rosendo y Ricardo y esto habla de la calidad que poseen las categorías chicas. Y es cierto: yo he visto peleas de peso completo que son malísimas, mientras que los más pequeños logran, por su movilidad, por su técnica, verdaderas cátedras de lo que es el arte de boxear”.
--Yo pienso, sobre todo, que esto no es más que un homenaje, otro, para Ricardo López. Lo que este muchacho ha conseguido es de verdad impresionante –comenta ahora el titular de Consejo Mundial de Boxeo, José Sulaimán, que no termina de arribar a México desde la convención de Sudáfrica—pues significa que las grandes empresas promotoras confían en sus cualidades, en todo lo que ha triunfado, para poder no sólo llenar la arena sino vender el pago por evento y complacer a los aficionados. Claro, mucho tiene que ver el rival. Su calidad. Pero considero, sin duda, que este es otro récord que tendrá que apuntarse a la cuenta de Ricardo: nunca antes una pelea de peso mínimo fue designada como estelar. En Las Vegas.
Se miran de reojo apenas Ricardo (gorra negra sobre ese rostro limpio, delgado) y Rosendo (que no logra detener la mirada en un punto fijo y, de vez en vez, humedece el rostro con esas lágrimas que le recuerdan, c constantemente, el contraste con lo que sucede en su país).
No fanfarronean. Cautos, dicen respetar al rival. Y agradecen la oportunidad.
Ya lejos, dirán:
Ricardo: “Vengo preparado para todo, tanto que, inclusive, he pensado que si llego a perder podría significar, de una vez por todas, mi retiro...”
Rosendo: “...lo voy a masacrar, pues aunque ya olvidé aquella noche del 7 de marzo, donde me robaron la pelea, quiero tener algo de la gloria, mucha, que ha logrado el mexicano”.
Don King Productions y Showtime, presentan:
La revancha.
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La reunión se vuelve una especie de confesionario en donde cada uno de los elementos que integran la función tiene su turno al micrófono.
Y cada uno tiene su versión de la historia.
Christy Martin, por ejemplo, dirá que hace unos días la justicia estadounidense condenó a uno de sus amigos, “al que conozco bien, verdaderamente” por lavado de dinero y nexos con el narcotráfico, situación q ue “me tiene muy desconcentrada para enfrentar a Sumya Anani (en la preliminar que enfrenta a estas mujeres por los títulos de ambos organismos). Y no sólo eso: estoy tan molesta que el viernes no subiré enfundada en la bandera estadounidense. Serán las de México y la Gran Bretaña a las que represente, porque esa mala decisión de la justicia me hace sentir realmente avergonzada de mi propia patria”.
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"Yo quiero ser el mejor peso mínimo del mundo sin la menor duda y para eso voy a demolerlo a puñetazos”, atreve Rosendo Alvarez, un peleador que sabe que tiene las armas para vencer a quien se ha convertido en imagen ideal del boxeador moderno: ha acabado a sus rivales con su potente gancho de derecha, “que nadie puede contrarrestar”
--...Y me he olvidado del pasado y lo único que por lo que vivo es para vencer a ese ídolo en el que se ha convertido mi rival. Afortunadamente adquirí mi mejor estado físico, gracias a que la pelea se pospuso del 10 de octubre hasta ahora. Y voy a reafirmar que la primera pelea fue una victoria que me negaron".
Apodado "El Búfalo" por su fuerte pegada, Alvarez ha disputado 25 peleas, 17 de las cuales concluyeron antes del tiempo reglamentario, mientras que Ricardo López, también invicto, tiene 47 combates, 34 ganados por la vía del rival nocaut.
Rosendo quería ser beisbolista. Profesional.
--En ello soñaba cuando chico...
Pero el destino le deparó, como a tantos otros, una trama distinta. Se enroló a mediados de los ochenta en el ejército y la milicia lo llevó a conocer entonces el boxeo, de manera obligada.
--...Me di cuenta de que aquellos soldados que se metían a este deporte y que lograban triunfos, accedían a permisos que los otros no tenían: ir a casa, un fin de semana, por ejemplo. Fue por ello: por la nostalgia de la familia, por querer estar más con ellos, mis hermanos (Felipe y Ramón, ambos muertos ya, uno por accidente, el otro en el campo de batalla) y con mis hermanas (cuatro). Con mi madre. Por ello ingresé al boxeo. No por dinero. Las cosas fueron cambiando con el tiempo.
Supo Rosendo de lo que significan las situaciones extremas: no peleó, con la bayoneta al lado, pero sí visitó y abasteció las zonas devastadas por los disparos allá, cerca de la frontera con Honduras. Sabe, también, que su país se desmorona después de que un huracán le golpeó el rostro, como a toda Centroamérica, y lo dejó en un estado peor que cualquier guerra jamás imaginada.
Sabe del contraste. Camina por los lujosos andadores de los casinos y su eterno sonido de dinero fresco y observa, recuerda. Finaliza:
--...Lo que me urge es que llegue el viernes. Quiero subir, pelear, vencer, ser campeón por duplicado y regresar a casa, en donde tanto, tanto se necesita.

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