Uper al alma

El boxeo y su drama; relatos de amor, poder y miseria

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Location: México, D.F., Mexico

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Sunday, May 28, 2006


“Ya no parecemos grúas...”


Muchas cosas se suceden en torno al deporte del boxeo que, sin duda, más huella física deja en sus practicantes: y son, qué ironía, los que menos de él obtienen
Pedro Díaz G./ Enviado

Sydney.- De seis, cinco.
Con serenidad responde Vicente Borrego Torres.
--...Nadie creía en nosotros. Sólo los que estábamos, día a día, trabajando juntos.
Hijo de Vicente Torres --también apodado Borrego y cuya historia inició allá, en los Baños Avenida, en donde pasó sus días compitiendo con el resto de los managers, como Pancho Rosales; no tuvo, sin embargo, un buen peleador que le sacase del casi doloroso anonimato--, el entrenador de la selección nacional de boxeo, hace un análisis de la actuación en Sydney. Relato de injusticias, malos tratos. Desdén, de pronto, hacia el deporte.
--Tienen mis niños las becas más pequeñas de toda la delegación. Y ya ves: cinco de seis.
Conforta Borrego Torres a Daniel Ponce de León: “tú diste una gran lección de lo que debe hacerse en un combate así, peleando contra el mejor del mundo al tú por tú”; mesa el lacio cabello del pupilo que regresa a México hacia un futuro incierto. Agrega, fijando la vista ante la insistencia del reportero, que ha preguntado a cuánto ascienden los apoyos económicos.
--...Se hizo un estudio y yo lo único que les dije es que quería que el boxeador ganara más que ninguno, por ser el dpeorte que más daño físico sufre. Porque cualquiera corre, cualquiera salta. Pero no cualquiera se sube a romper el alma a un cuadrilátero.
--Y por justicia, don Vicente: es la disciplina que más medallas ha conseguido en nuestra historia de nuestro deporte.
--Claro. Pero no ha habido un dirigente que sepa pelearlo. ¿Me entiendes? Es el dirgente el que debía salir a luchar por los boxeadores...
--Ricardo Contreras...
--Un buen federativo, eso es lo que necesitamos. Que le haga entender a la gente que maneja el dinero. Tú como presiente tienes la obligación de buscar recursos y que el deporte esté bien; aquí no: el boxeo es el más pateado de toda la historia; y, ¿en México?, que ha sido el de más logros...
De seis, cinco.
Vicente Torres, volvió –luego de una década de no haber estado ahí— al frente de los púgiles olímpicos, en febrero de 1997. Trabajó con un grupo de pequeños, los de hoy, como con otro grupo de pequeños trabajaba hacia el futuro. El nuevo grupo, los que vendrían, se ha desintegrado.
Y los jueces...
--¿Es que en el boxeo ayudan a sus figuras?
--Siempre. Ya ves a Liborio cuántas veces le pasó con Maikros Romero, el cubano: arriba del ring manda el mexicano sobre el campeón olímpico, pero las decisiones se van para el otro lado.
¿Le sorprende, lo que han hecho sus muchachos?
--No. yo lo dije al salir: no llevo un equipo sobrado; llevo un equipo competitivo que ya se da con cualquiera. Ganando o perdiendo. Se podrá ir para un lado o para otro el resultado, como con Daniel Ponde de León, que trajo arrugado al campeón del mundo, pero ya tienen con qué darla. Antes salías, te tocaban y pa´l suelo. Ya parecía uno grúa andar jalando gente del piso. Y pasar a la segunda ronda ya era un triunfo. Y tú ve ahora la presencia que está mostrando el equipo de México en el ring. Joven. Yo se los idje desde allá: cualquiera que nos toque es duro, pero también cualquiera de los míos que les toque al resto; pregúntale al ucraniano si le hustaría volverse a enfrentar a Ponce.
--¿Y el nuevo grupo, profesor?
--No, pues ya se fueron. Desanimados se fueron a su casa; teníamos gente que podía ir al Mundial. No los van a mandar y desilusionados regresaron. Ahorita teníamos gente que, como Raúl Castañeda, lleva tres mundiales junior: uno subcampeón y dos oros. Y se va todo apachurrado, el pobre, que es de La Paz...
--Qué desánimo, profesor...
--...Pues, ¿cómo no te va a desanimar. A mí y a ellos; este chico se me acercó y me dijo: “ya vio, profe, tantos años de estar aquí entrenando. Ya ve que a Liborio le comenzaba a dar, me mandan a mi casa de regreso”...
De los cambios en el torneo habla este hombre a quien polémico le dicen sus autoridades deportivas:
--No sé a quién se le ocurren tantas cosas. Si en el boxeo ya todo está inventado. Primero hicieron cinco asaltos de dos minutos, cuando eran tres de tres. O sea: aumentaron de nueve a diez minutos cada pelea. Y vieron que los mundiales eran kilómetricos. Y dijeron ya no... Que tienen que subir sin orejeras, y luego de nuevo se retractaron. Hubo un tiempo en que los mayores tenían cinco rounds y los juveniles tres de tres, y era un relajo porque tenías que rediseñar, cambiar todos los programas de entrenamiento. Ahora se uniformó: cuatro de dos. Inventan lo ya inventado. El boxeo se tiene que ir corrigiendo conforme la efectividad: no ves que ahora paran por 15 puntos de diferencia... Y se ve horrible que desde una mesa te detengan el combate. Antes el réferi decía que el boxeador tenía superioridad manifiesta después de doce golpes, y eso se usaba desde años ancestrales. Se ve más feo que la pares de la mesa: porque no ves la pelea sino la computadora. Creo que falta gente con conocimiento. En los altos mandos, en nuestro país...
--Daniel Ponce, profesor... ¿Se va del amateur?
--Eso es cosa personal. Ellos ven que los años se van. Ojalá se pudieran quedar, porque están muy chavitos. Eso les serviría mucho... Mucho. De seis, cinco. No está mal.
--¿Te vas, Daniel?
Responde, nada cabizbajo, el único mexicano derrotado de primera ronda:
--No lo sé; sólo Dios sabe...

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