Uper al alma

El boxeo y su drama; relatos de amor, poder y miseria

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Location: México, D.F., Mexico

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Thursday, June 08, 2006


"Que no se les suba": Pepe Morales

De prospectos se va llenando la vida de estos fabricantes de triunfos. “Él sí la va a hacer, éste sí será campeón del mundo”, se convencen alguna mañana ante un jovencito con habilidad, estilo; y trabajan denodadamente, día tras día. Le ven madurar. Esperan

Pedro Díaz G. / I


Una vez su esposa le reclamó: "Oye, ese boxeador parece hijo tuyo; ni a tus hijos los atiendes tanto como a ese muchacho".

Refleja nervios, ansiedad, satisfacción, ilusiones tantas veces compartidas, años transcurridos esta sonrisa que se dibuja en la morena faz de Pepe Morales, una tarde en donde se mezclan el sonido de los golpes sobre peras y costales, y el ronroneo de automóviles en la calzada de Tlalpan: gimnasio Salvador Lutteroth.

...Es por la idea que tiene uno como entrenador, "éste la va a hacer. Éste va a ser campeón del mundo", pensamos al verlos. Y muchas veces uno se desanima. Yo he tenido muchos prospectos, muchos...

Y ahora un campeón del Consejo Mundial de Boxeo, por primera vez en su historia: José Antonio Aguirre, que este viernes defiende el título mínimo. Se entrega a la evocación el manager que regresó de Tailandia con un cetro conseguido a fuerza de tenacidad al vencer al tailandés Mongkol Chareon, allá donde los fallos localistas son una constante, temible. Insospechada. Muchas veces tramas de impotencia.

Entrenan mujeres en los gimnasios de boxeo, en los días que corren. Y hay distracciones, también.

¡Luego platican! ordena el manager a un joven que interrumpe con coquetería a Socorro Torres, la dama sumergida en movimientos de sombra, rectos, jabs... Regresa Morales a la charla, luego de una mirada fugaz, dura, correctiva... Hay algo que siempre he alabado en Toño: que es obediente. Que cumple. Ojalá que no cambie. Yo se lo dije a su regreso del descanso, después del viaje: ahora sí, ya te divertiste, ya cumpliste compromisos. Una vez regresando, le seguimos con redoblado esfuerzo. Ahora, más que antes. Para que dure el sueño. Yo le pido de verdad a Dios que no cambie, que no se le suba la fama ahora que es campeón del mundo.



Cuerdas de mecate

Nació en 1935.

El 2 de enero se disputa la revancha esperada, pero no la saborea Henry Armstrong: el Huracán Jack vuelve a ser derrotado por la gran clase de Babe Arizmendi, quien gana por decisión en 12 rounds, y conquista el título "Mundial, México-California", de peso pluma. Triunfan en las canchas de futbol los once hermanos, del Necaxa. Invictos, goleadores. Crece el pequeño José Morales entre bates de beisbol, canastas de baloncesto... Pero es el boxeo el que le arrebata: "llegué a pelear en el puro suelo, sin lona y sin nada, y las cuerdas eran de mecate. Allá, en mi tierra, cuando cursaba el sexto año de primaria di mis primeros golpes boxísticos. Había otros deportes, como el rey, el beisbol, que se juega mucho. Yo lo practiqué y fui buen pitcher. Jugué futbol y era bravo para pegarle al balón, pero cuando conocí el pugilismo, ah, entonces sí: se me hizo más fácil, por mi temperamento, creo yo".

Transcurre con precisión casi divina cada minuto en el gimnasio Lutteroth, entre fotografías que recuerdan la época de los inicios, y el sudor de decenas que acuden a su cita diaria, convencidos.

Dale vuelta a la pera indica el manager: repitiendo jab, uno dos, vuelta abajo y finta. Alrededor de la pera, sin pegarle...

Y continua, después de una pausa breve. No pierde de vista cada movimiento de sus pupilos.

Me empezó a gustar el boxeo y ahí comencé a pelear, en Tuxpan, y ya después me fui a Ciudad Madero, a Brownsville, a Houston.

Conocía ya desde que eran pequeños, vecinos de barrio, a Alicia Garay, entonces su novia.

Pero un día, la familia entera tuvo que emigrar. Algunos amigos en la colonia Industrial podrían recibirles, y allí fue que mandaron, en comisión, al pequeño adolescente para saber de qué se trataba esa región a la que llamaban La Capital de la República. Vino José Morales al Distrito Federal, se reunió con el amigo recomendado: Luis Rodríguez, y regresó diciendo: "son gente a todo dar, los de esa colonia. Nos va a ir bien".

Era apremiante retirarse de Tuxpan. Los fortísimos huracanes que azotaban la zona por septiembre se temían desde que a principios de los cuarenta hubo una inundación en donde la ciudad terminó prácticamente sumergida por tres semanas, y desde entonces los Morales pensaron en dejar la tierra.

Decidió emigrar don José Morales, su padre. Vendió cocoteros y platanales, patrimonio familiar. Y el destino fue la ciudad de México; transparente, idílica, prometedora.

...Y entonces sucedió algo extraño. Como allá en Tuxpan era un puerto en donde llegaba de todo el mundo cualquier cantidad de productos, se le ocurrió a mi padre traer telas para vender. Telas de todos tipos. Y pusimos lo que en casa llamábamos un cajón: una tienda de casimires y eso. En 5 de Febrero y Regina, antes de llegar a Izazaga. En un local, pues entonces no había ambulantes. Y ahí, en esa calle, existían muchas sastrerías. Muchas. Pusimos el negocio, pegó. Y de ahí salió. De ahí...



Como señorita

Regresan púgil y manager al cotidiano trajinar. Atrás han quedado los homenajes que llevaron a Antonio Aguirre, entre otras cosas, a ser distinguido como ciudadano ejemplar en Cárdenas, Tabasco, donde nació hace ya 24 años. Ahora viene lo bueno, dice José Morales: Yo espero de verdad, y se lo pido a Dios, que Toño siga siendo el mismo de hace unos meses. Que se olvide de las invitaciones. Claro que es muy buena la publicidad, pero no toda la gente obra bien. Ahora es cuando debe poner más atención al gimnasio; más que antes. Si ayer te cuidabas como una señorita, le dije, ahora con mucho más razón. Como una monja, quizás.

Se desplaza lo mismo este hombre alrededor de sus muchachos que entre los pasillos hacia el baño, en donde exprime una jerga, limpia cierta parte de la entrada, atiende a visitantes y atreve, entre inagotables cavilaciones. ...Desgraciadamente uno les da consejos y muchas veces no los oyen. Dicen: no, a mi no me va a ir como a aquel. Y qué bueno, que en principio les interese la comparación, pues les cuenta uno la historia de Chango Casanova, de tantos que tuvieron fama y fortuna y terminaron muy pobres. "Aquel sí, pero yo no", dicen. Y no nos creen, se dicen prevenidos, pero no: les pasa. Se llenan de amigotes y luego andan bien fregados. Hay que acabar con las invitaciones, le dije. Porque distraen. Todo mundo quiere salir en la foto con el campeón, sí; pero ¿a ver?, yo me pregunto: ¿por qué todos esos que tanto le anduvieron trayendo de aquí para allá, no le hicieron la misma bulla cuando era un peleador de seis rounds, o cuando salió campeón del Cinturón de Oro? Ah, porque el campeón luce, es símbolo de éxito, trae dinero... y todos quieren estar a su lado.

Por ello abandonó don Pepe aquella tarde martes 15 de febrero el salón de un hotel capitalino, en donde un grupo de policías festejaba a José Antonio.

...No les beneficia en nada andar presentándose en diversos lugares, fiestas aquí, programas de televisión allá, porque, aunque la publicidad es buena, eso no hace a nadie boxeador. Los saca de su realidad, que es el gimnasio: la dedicación. La entrega.



Comía mejor que yo

Historias de abandono, de traición, de pirateo, son relatos cotidianos entre los interesados por el pugilismo.

"Muchos dejaron o han dejado de ser campeones, por traidores, por gachos, por malagradecidos. Mira una cosa: no sé si seas muy amigo o no del Mago González, pero creo que fue una pendejada haber dejado a Carlos Rosales como manager para la pelea que tenía con Óscar De la Hoya. Había un problema, es cierto, pero yo, con un poquito de inteligencia, dejo a mi manager en su esquina hasta después del combate. Y ahora sí: ya lo derroté, cada quien por su lado. ¡Pero ya le gané!... ¿para qué lo dejo justo frente a la mejor oportunidad de mi vida, donde, por otra parte, había muchísimo dinero? No. Primero consigo mis metas; después ya veremos. Porque no es lo mismo estar escuchando durante cinco años una voz, un tono uniforme en las indicaciones, y luego oír otra cosa. Si hasta ahorita me ha ido bien, ¿qué caso tiene cambiar? Primero se hubiera coronado. Ya luego lo demás.

En ocasión de los regalos navideños, Pepe Morales no sabía qué obsequio dar a uno de sus amigos, que se desenvuelve en otro ámbito, mucho más reservado que el del pugilismo. Decidió por un guante de boxeo, que el hombre tiene sobre su escritorio, en la oficina. Me lo regaló el manager del futuro campeón del mundo solía decir a quien con extrañeza observaba tan inusual objeto.

A su regreso de Tailandia, fue Morales a verle. Ahora sí, ahora puede decirlo. Ya tengo un campeón del mundo. No ha sido fácil. No. Por el contrario. Hay momentos en los que pareciera que todo es en vano.

Su propia experiencia tiene tintes trágicos. De dolor.

...A veces te desanimas. Siempre ha habido desagradecidos, y aunque digan que uno es un chillón y todo eso, es la verdad: no todos los managers somos unos jijos de la fregada. Una vez, empecé con un muchacho de Michoacán, y lo vi yo tan pobrecito que le dije: "vente a mi casa. Y órale, ahí habrá comida y eso..." Al rato, se cambiaba más que yo; comía mejor que yo. Mi esposa pegaba de brincos. Y yo lo defendía, "pues pobre muchachito, míralo", le decía... Bueno, para no hacerlo largo: ¡me robó! Se llevó hasta lo de la renta; una licuadora... Y me dijo Adolfo el Negro Pérez: no lo hagas; me lo recomendó mi esposa. Y ahí voy, tiempo después: uno de Puebla. Igual. Y luego uno del De Efe. Pero sigo. Y qué le haces: si así somos. De confiados. De ilusos. Qué le vamos a hacer.

Julio, 2000






"Muchos desesperan, se van; yo no..."


En 1961 llevó Pepe Morales a Vicente Saldívar a su primer combate profesional, en Oaxaca. Mucho ha ocurrido en su vida desde entonces; cuatro décadas tuvieron que pasar para tener campeón propio

Pedro Díaz G. /II

A Vicente Saldívar lo conoció José Morales cuando, a su regreso de los Juegos Olímpicos de Roma, entrenaba el zurdo destinado a ser uno de los mejores del orbe, con Pepe Merino, en el gimnasio Margarita.

Hasta allá fueron llevándolo sus pasos, a este José Morales, que se casa muy joven, a los 20, con Alicia Garay, ya en México, y abandona sus ansias de boxeador, pero, siempre cercano al deporte, aprende a vendar a los púgiles, a darles seguimiento, con Pancho Rosales; sigue las indicaciones, asimismo, de Adolfo el Negro Pérez.

Con ellos hace su carrera Saldívar, que deja a Merino. Y viven juntos cada paso; Pepe Morales le acompaña en su debut como profesional, el 18 de febrero de 1961, cuando Baby Palacios cae en el segundo asalto ante la contundencia de Saldívar.

Veintisiete combates después, una tarde de sábado, Pérez, Morales y Vicente se encuentran temprano, detallan, toman un autobús bromean para sacudirse la tensión, como siempre, se alistan y cuando cae la noche están listos para escribir la siguiente intermedia:

El fantasma de Ultiminio

El primer aviso para Ultiminio Ramos es en la propia ceremonia del pesaje... 26 de septiembre de 1964. Una vez más, ha ganado apenas su gran batalla contra la enemiga de siempre: la báscula. Pero está tan debilitado que no puede sostener los guantes con los que esta noche peleará contra Vicente Saldívar. Tres veces caen de sus manos... Pero, además, poco queda de aquel Ultiminio de los primeros meses en México. Ya ríe menos. Quienes le conocen afirman que no se ha recuperado moralmente desde la muerte de Davey Moore.

Este es el Ultiminio que en el ring de El Toreo expondrá hoy la corona mundial de peso pluma. Su rival, Vicente Saldívar, ha tenido un año espléndido, que empezó con la conquista del título nacional febrero 8, nocaut en dos a Juan Ramírez a su primera defensa exitosa abril 8: decisión en 12 sobre Lalo Guerrero, y una victoria sobre el legendario Ismael Laguna primero de junio: decisión en 10, que le dio el derecho de retar al matancero. Es zurdo, sí, pero espectacular; predomina en él el buen boxeo, pero también tiene punch: ha ganado por nocaut 19 de sus 23 peleas dos por puntos y otra por descalificación y, de no ser por una derrota por descalificación, se conservaría invicto... Buen peleador, Vicente... Pero se dice en la plaza, quién sabe si en otros tiempos hubiera tenido oportunidad ante el temible Ultiminio.

El caso es que la pelea es hoy, no en épocas pasadas. Y de sus ventajas saca provecho Vicente. Boxea sobre piernas, eludiendo hábilmente los furiosos ataques de Ultiminio, y es certero en el contragolpe. Round tras round se ve minada la escasa fuerza del antillano. En el noveno es un fantasma. Y cae, a finales del décimo, cuando ya sufre de hemorragias en boca y nariz. Lo pone en pie el espíritu combativo de siempre. Pero apenas inicia el undécimo ya tiene sobre sí a Vicente, quien lo acorrala en una esquina neutral y lo golpea furiosamente, sin respuesta. El réferi Ramón Berumen no decide detener la masacre, hasta que, por fin, el comisionado en turno se apiada y son encendidos los focos rojos: nocaut técnico.

Ya hay nuevo campeón.

Ha muerto una leyenda cubana.

Ha nacido una mexicana...

...Qué días, aquellos repite Morales qué días. Con Saldívar yo era ayudante y el Negro Pérez, el manager. Cuando se coronó me recibí como entrenador y lo que viví fue una felicidad doble, inmensa. Entrañable.



Dólares para todos

“El dinero es para repartirse. Yo no conozco en México un solo manager que no reparta; uno solo que gane el 30 por ciento . Uno no lo conozco: porque no existe. El manager debe pagar ayudantes, gimnasio, aparatos... si alguien se enferma le ayudas para su médico, sus medicinas; luego vienen ‘no tengo para comer’, y les das. Como es tu boxeador tienes que pelearlo, que cuidarlo, que pulirlo, ‘órale, ahí está...’ Muchas veces te quedas tú a medias por darle al peleador.”

De repartir, de eso se trata.

No lo comprendió así Alexis Argüello, nicaragüense, aun antes de ser campeón del mundo en tres ocasiones.

La historia: extrañamente, desde que conquistó el título mundial pluma, Saldívar sólo disputó un par de peleas ambas titulares por año: en 1965 venció a Raúl Rojas nocaut en el 15 y a Howard Winstone decisión; en 1966, a Floy Robertson nocaut en dos y a Mitsunori Seki por puntos... parece que este, de 1967, será un año diferente. Porque empieza temprano: el 29 de enero noquea a Mitsunori Seki séptimo asalto, en la revancha. Después 15 de junio, en Cardiff concede el desquite al galés Winstone y vuelve a derrotarlo por decisión. El 14 de octubre recibe Winstone una tercera oportunidad, ahora en México, y es noqueado en 12 asaltos... Vicente sigue campeón, pero esa misma noche, en el estadio Azteca, inesperadamente anuncia su retiro.

Se escindía el grupo. Inevitablemente.

Pepe Morales, tiempo después: En 1967, cuando Vicente se retiró por primera vez, yo me retiré del Negro . Le comenté entonces a Nacho Beristáin, quien estaba como ayudante de la Chiva Arredondo: “Me voy a ir, agárrate con Pérez porque va a necesitar a alguien”. Y así fue. Entonces Saldívar me dice: “Compadre, porque éramos compadres, no se vaya, yo voy a regresar...” Y le contesté: “No, es que me voy a trabajar por mi cuenta”. Ya tenía apalabrado Laredo, donde me iba yo a ir...

Se fue Pepe Morales. Tres años vivió en la frontera Norte. Pero el destino indicaba Managua.

Vicente se retiró dos años, regresó y volvió a ser campeón, pero cuando ya había tres organismos: le ganó a Jonnhy Famechon en su casa, Australia, pero ya no era el mismo. Dos años le habían pesado mucho, desgraciadamente. Y entonces cuando él iba a pelear en Brasil, contra Eder Jofre, fue cuando me ofrecieron entrenar a Alexis Argüello en Managua. Y Vicente me dijo: “Compadre, pues mejor váyase en lugar de que se quede aquí conmigo”. Porque ya había problemas entre el Negro Pérez y yo pues estaba entrenándolo para llevarlo a Brasil.

Partió Morales a Nicaragua. Y como si la vida de Saldívar y la suya estuvieran entrelazadas por vínculos intangibles, uno, el manager, fue a conseguir un triunfo de su pupilo nicaragüense. Saldívar viajó a Brasil.

Alexis noqueó aquella noche a un púgil de apellido Rodríguez, que no tenía muchas facultades. Lo llevó el Tío Jiménez. Fue en cuatro rounds; ese mismo día Jofre terminó con la carrera de Vicente, en Salvador, Brasil. También en cuatro.

Misión cumplida. Ganó Argüello. Caminaba ya mejor el “Caballero del Ring”, se desplazaba con libertad; elegante, salía en pasos laterales. Triunfaba.

El nicaragüense ha sido considerado uno de los pugilistas más humildes dentro y fuera de los cuadriláteros. Su verdadera grandeza, escriben de él en su país, radicó en esa mezcla de sencillez, decencia y profesionalismo. Nació el 19 de abril de 1952 en Managua. Se inició en el boxeo profesional en 1968. Perdió sólo dos peleas en sus primeros 37 combates, 29 de sus victorias fueron por la vía del nocaut y once de ellas ocurrieron en el primer asalto. Ahí, Pepe Morales. Cuando se firmó la pelea entre Argüello y Ernesto Marcel, por el título mundial, solicitó lo que creyó conveniente. Hasta ese momento su sueldo le era pagado por el gobierno de Anastasio Somoza. Un año llevaba allá, 1973-1974, el manager mexicano. Se presagiaban buenos tiempos. Pero...

Me acerqué a Alexis y le dije: “¿Sabes qué?: ahora vas a pelear por mucho dinero y ya no quiero el sueldo que me das, sino el 10 por ciento ”. Él recibía en ese tiempo la totalidad de su salario. Pues has de cuenta que le eché agua hirviendo, o agua helada: pasaron los días y ya ni siquiera me hablaba... Pues ¡yo me voy!, decidí una noche.

Y volvió. Enseñó el mexicano al púgil nicaragüense, entonces peso gallo, a caminar. Básicamente. Porque Alexis ya era un peleador de 10 asaltos. Después se convirtió en campeón pluma, aunque primero perdió con Marcel en Canadá, se la robaron; posteriormente, con Rubén Púas Olivares, se coronó: Estaba perdiendo, Alexis. Pero era un peleador que pegaba durísimo, y alguien con esa cualidad puede tumbar hasta el final. Y sí, en el treceavo lo tiró. Se paró a fajarse, con el carácter por delante, este Olivares y ahí Argüello se lo acabó.

Alexis sufre su primer revés por decisión el 16 de febrero de 1974 en Panamá frente a Ernesto Marcel, en una pelea donde se discutía el título de los pesos plumas. Gana su primera corona mundial pluma el 23 de noviembre de 1974 ante la leyenda Olivares. Luego defiende este título en cuatro ocasiones entre 1975 y 1976, ganando todas las peleas por la vía rápida.

Volvió a México Pepe Morales.

Hay muchos managers que se desesperan, que se van del boxeo. Yo no. A mí esto me tiene encantado: no lo cambiaría por nada dice, desde el confort de quien ha logrado, tantos años después, alcanzar cada una de sus metas.



No sea iluso

Sucedió en 1905, en el gimnasio Ugartechea, de Tacuba 5: un empresario concertó una pelea boxística, en un local con cabida apenas para 200 personas. En los corrillos del boulevar eran bien conocidos tanto Salvador Esperón, descendiente del emperador Moctezuma II y miembro de acaudalada familia de la alta sociedad, como otro joven llamado Fernando Colín: los dos eran aficionados al boxeo, teniendo cada uno su correspondiente conglomerado de admiradores. Como haber sido pactado un duelo entre dos adversarios enconados, concertado fue el encuentro a trompones refieren las crónicas, el cual tuvo efecto en el salón de Cultura Física Ugartechea. Juan José Tablada fue el entrenador “poético” de Esperón, quien resultó vencido en la demanda, con gran descontento de sus partidarios, que se empeñaban en ponderar la superioridad de puños de su camarada sobre el vencedor.

...Eramos todos muy jóvenes: Adolfo Negro Pérez, Ernesto Gallardo, Toño Aznar y un servidor; y nos íbamos con un profesor a aprenderle los secretos del boxeo: Salvador Esperón. Él le había enseñado a Ramón G. Velázquez. Tenía como 80 años, entonces. Nos recibía, nos veía, y ordenaba: “A ver, Aznar, tírame una buena derecha, fuerte”. Y Toño: “Pero, profesor, lo voy a lastimar”.

No sea iluso, jovencito respondía.

Julio, 2000




Se emociona uno tanto

Evoca Pepe Morales:
Morales: "Una vez, recuerdo, tenía mucha fe, mucho cariño por un muchachito. Tanto, que cuando perdió lloré. Ahí mismo, en el cuadrilátero..."


Pedro Díaz G./ III y última

Atrás quedaron la huerta de plátano, los cocotales.

Obligadamente.

La vida, entonces, se tornó urbana. Mucho tiempo ha transcurrido desde que dejó con la familia entera las raíces en Tuxpan. Se apoderaron los Morales --don José, su padre, doña Juanita Ramos, y sus hermanos Anita y Luis Antonio--, de una ciudad en pleno desarrollo; colaboraron en él.

Ahora, 40 años después, Pepe Morales pasa los días acompañado de sus tres hijos; el rostro se le ha poblado de surcos, es más delgado ya el que antes fuese atlético cuerpo.

--...Ya estoy viejo --se conforta con serenidad.

No lo parece, el buen ánimo inamovible.

--...Pero por lo mismo le digo a Lalo, el menor de mis hijos, al único a quien le atrajo el boxeo: "Ya ni yo con mi edad y tan cansado. Yo sí me levanto temprano; y tú sigues dormidote al mediodía".

Quiso ser peleador Lalo Morales.

Lo fue, en cierto sentido: entrenó, heredó en la práctica algunos de los sabios consejos que tienen hoy a José Antonio Aguirre como campeón mínimo del Consejo Mundial de Boxeo. Disputó algunos combates. Ganó.

Pero también cayó abruptamente una noche en la que su padre, al verlo, decidió: no más. Esto es un deporte, no un juego, le dijo, ciertamente molesto y, entonces, "lo retiré".

Estuvo a la espera del campeón, Lalo Morales en la sala E del aeropuerto, aquel domingo 13 de febrero y dirigió la primera de muchas porras a José Antonio.

--...Le hubiera gustado vivirlo más de cerca --revela don Pepe--, me confesó esa noche, cuando todo acabó: los amigos, los gritos, las felicitaciones, las cámaras, las entrevistas. "Hubiera seguido entrenando", decía y se imaginaba al lado de su amigo, porque sí, se llevan bien, en las calles de Bangkok, siendo su sparring. Se imaginaba, estoy seguro, en el mismo lugar que Toño, con el cinturón en las manos.

Pero no.

No pudo ser.

Perlan cristalinas gotas de sudor los torsos, impregnan camisetas. Hace calor.

--¿Y Lalo?

--Es muy buen boxeador, pero también un huevón, y lo corté, lo retiré. Todas sus peleas las había ganado por nocaut. Nueve. Y dos las perdió así, igual. Pero la última, la más importante: al rival, un sparring de Ricardo López, lo tenía down, dominado totalmente: lo corta, en el primero, en el segundo lo tumba y en el tercero pierde mi hijo. Fue falta de condición; le ganaron por pararse... Y le dije: "no, estás mal. ¿Tú crees que Toño es tonto porque a las cinco o seis de la mañana ya está corriendo?, ¿y tú eres muy fregón porque a las diez todavía estás echado?, noooo, esto es duro. Y es más, yo me siento mal cuando pierdes. Cuando ganas, qué a todo dar, pero cuando pierdes, ahorita, como no eres nadie, presumen: ya le gané al hijo de Pepe Morales , no a Lalo Morales. Así es como sucede". Además, él trabaja en un banco, tiene muy buen puesto, así que le dije "mejor allá quédate, allá no te van a lastimar. Imagínate: ¿qué sentiría yo de que un día te dieran un golpe muy serio, siendo que estoy en esto del boxeo y sé muy bien de lo que se trata?"

Duele. A ambos.

--...Si no te vas a entregar, para qué te metes a un deporte tan riesgoso como este. Le dije: "Mira, si yo que ya estoy viejo y cansado, aún así me voy a dar clases bien tempranito. Y me siento a gusto porque es mi trabajo. Nooo, señor: esto no es para huevones".

"Véte por las tortillas"

--...Te dolía más el trancazo que te dabas en la espalda que el golpe que te daba el rival. De plano. En cambio ahora, nadamás mira, en qué gimnasios los tenemos.

Otea Morales el segundo piso de Viaducto y Xola, gimnasio Lutteroth. A la entrada, una estrella en la puerta anuncia el vestidor del campeón; fotografías diversas. Trofeos, síntesis metálicas del esfuerzo.

--Mira a esta niña: ¿cuándo a una niña la veías hacer sombra? Nunca. Que véte por las tortillas, que pónte a hacer la comida; que ayúdales a tus hermanos... Eso era antes. Ahora no.

Más de una hora permaneció José Antonio Aguirre como testigo incólume de la ceremonia previa a su combate con Chareon. Le acercó una silla su manager, Pepe Morales, para que descansara. Ya bastante largos habían sido los recorridos entre ciudades, consabido truco que utilizan --entre tantos otros--, los promotores para beneficiar al púgil local. Y luego, la pelea.

Supo que era campeón, José Antonio, hasta que el réferi se acercó a él; levantó su mano. Lo felicitó.

Wandee Chor Chareon no había logrado asombrar a los jueces. La gente, al saber la decisión, ovacionó, con cierta reticencia, al nuevo monarca. Fue en los últimos cuatro asaltos cuando el castigo al cuerpo generó ventajas. Chareon se mostraba agotado, ya sólo recibía.

La clave fueron los rounds finales: después del 8 ó 9, el mexicano empieza a golpear abajo, merma la condición física. Acaso falta contundencia, constancia en los golpes al rostro, pero el castigo al cuerpo es aliado en el triunfo.

También tuvo que esperar, para acabar con su angustia, el manager Morales. Y, tras el anuncio: --...Se siente a todo dar escuchar aquello.. Sobre todo con la incertidumbre, el temor... El primer juez, a favor de Toño, el segundo, a favor del otro. ¡Híjole!, y el tercero... para ¡Toño¡ Afortunadamente. Yo espero, de verdad, y se lo pido a Dios: que siga siendo el mismo de hace unas semanas.



Lenta fábrica de triunfos

Cuando José Morales acompañó a Oaxaca a Vicente Saldívar, para debutarlo como profesional, su etapa como peleador había quedado atrás. Sería manager, pensó, pero para comenzar, antes, debía dedicarse a second, ayudante del entrenador --segundo puesto en el escalafón--. Así, conoció al manager Pancho Rosales y al entrenador Adolfo Negro Pérez. Y a trabajar.

Cuatro décadas pasaron. Cuatro. --...Por eso me molesta cuando hablo de las traiciones que se suceden en el boxeo. Porque una cosa es lo teórico y otra lo práctico: no cualquier güey va a venir a enseñar, y, lo peor, es que muchos lo hacen: por eso ahora no hay tantos chiquillos en los gimnasios, como antes, porque los malos managers conllevan a la crisis del boxeo: no hay tantos boxeadores como debería de haber. Un muchachito que ya peleó ocho rounds, ya sabe de qué se trata. O cree que lo sabe y de pronto se cambia de manager. Qué sucede, es como cuando te cambias de escuela: llegas a sexto año, pero ¿dónde haces la preparatoria, dónde la carrera profesional? Definitivamente, el muchacho, muchas veces, la riega.

De las envidias entre mismos compañeros, también habla José Morales.

--Cuando regresé de Managua, iba yo a entrenar aquí, en México, a otro peleador que era campeón del mundo: pero hubo tantos problemas como desgraciadamente en nuestro ambiente los hay: mucha gente que en lugar de ayudar, desayuda. Una persona le dijo a ese campeón del mundo, "¿tú para qué quieres un entrenador?, ya con que te den diez y tiempo , ya con eso es suficiente... y no tienes que pagar mucho dinero; a mi págame eso, y yo te ayudo..." y entonces el campeón ya no quiso aceptarme. Y en la primera pelea que tuvo, en Mérida, le quitaron el campeonato. ¿Verdad que es algo que no se debe hacer?



¡Y se caían!

El pugilismo es cuestión de personalidad, de estrategia, de aprendizaje, de técnica. Muchos, muchísimos me dirán que no pero a mí nunca me enseñaron el gancho al hígado; y ahora los jóvenes saben tirarlo desde amateur. Antes no. Ayer el peleador que jabeaba bien, que era vivo, tenía ya una gran cosa, porque todos eran fajadores. O sea que Kid Azteca tiraba buen gancho al hígado, pero más por instinto. Ahora que lo veo tengo la seguridad de que su gancho izquierdo era defectuoso, ¡pero lo pegaba y se caían! En estos días, el ejercicio de los boxeadores es mucho mayor. Ahora son más técnicos y más preparados, pero una cosa muy importante, en contra: hay más libertinaje que antes. No había tantas drogas, tantos excesos. Entonces se cuidaban más.

Imaginemos. ¿Tú viste pelear a Cassius Clay? ¿o a Muhamed Alí?, porque fueron muy distintos. Dime, para qué le hubiera servido Mike Tyson a Cassius Clay... ¡Para nada!, ¡para nada!.. Todo va cambiando. Mira qué costales. Antes había unas perotas. Y entonces habiendo costales aunque no hubiera peras. Los rings... yo llegué a pelear en el puro suelo, sin lona y sin nada, y las cuerdas eran de mecate. De veras. Y mira nomás qué bonito tienen las niñas aquí...



Ahí, a la orilla del ring

Tuvo dos campeones mundiales en el pasado, Pepe Morales: Isidro Pérez y Mauricio Aceves, ambos en la OMB.

Pero es hasta ahora que puede disfrutar de estos momentos, con un monarca del Consejo.

--...Se emociona uno tanto. Quiere uno tanto a un boxeador. Piensa uno: éste sí llega a la cúspide. Híjole, un día sentí bien gacho: con Juanito Ramírez. Fue campeón nacional de peso pluma: un muchachito muy fuerte, parecía un pesista, un luchador. Entrenaba en Zaragoza, en el gimnasio Las Américas, hace ya muchos años. Y ahí Salvador Banda, un peleador que teníamos, le ganó. Y entonces se picó y se vino con nosotros y ya entrenaba bien bien. Bien. Era fuerte, muy fuerte: veloz, rápido. Ya boxeaba, unos conejotes que tenía, y se hizo campeón nacional, y después peleó con Eduardo Guerrero, y que lo noquean. No me acuerdo si en seis o siete rounds. Y sentí horrible. Lloré. De verdad, ahí mismo, en el cuadrilátero, lloré...

Pero la vida da dos oportunidades. En ocasiones: --Después, se cuidó tanto que regresamos al año y recuperó el campeonato. Se lo dejó, más tarde, al propio Vicente Saldívar (4 de febrero de 1964: nocaut en dos sobre Ramírez. Vicente defiende el título nacional ante el mismo Guerrero, con éxito, vence a Ismael Laguna, en Tijuana y se apresta para enfrentar a Ultiminio Ramos. Será campeón del mundo).

Morales: --...Fíjate cuántos años tengo en esto y sigo viendo que muchos se desaniman. Yo no. A mí me gusta tanto el boxeo que siempre me verás trabajando aquí, y ahora hasta entrenando a niñitas. Y a mis discípulos, a los que preparo como si fueran boxeadores. Y los pongo a boxear, también... Una dama de ellas, una mujer preciosa, la esposa de uno de los muchachos que entreno, pero de verdad muy bonita, muy delicadita, una dama de sociedad, dice que le gusta más el boxeo que los aeróbics y a mí nomás me gana la risa: increíble, ¿no?

Es noche. De a poco se vacía el gimnasio entre ronroneo de automóviles que devoran la avenida. Prepara su salida el manager. Diseña ya el nuevo amanecer.

"Me casé a los 20. Por eso no me dedique mucho a boxear. Tenía responsabilidades y a veces el deporte no te dejaba el dinero suficiente. Yo admiro a Toño porque tiene 23 años y es solterito. No, yo tuve desde entonces la responsabilidad a cuestas: los niños, la familia, la esposa. El es muy centrado, muy tranquilo, muy calmadito..."

Es su campeón. Y José Morales, hombre de negro bigote, perseverante, quien le enseñó a serlo.

Sunday, June 04, 2006


Difícil, la abolición del boxeo




Pedro Díaz G.

El periodista y escritor hace un recuento: "Tuvimos dos noches desafortunadas en abril: dos funciones con un saldo negativo: un muerto Ahamad Popal y una mujer Patricia Develerez en estado de coma. Esto es muy lamentable pues ya se escuchan nuevamente las voces que piden abolir el boxeo. No creo que esto suceda. Será difícil. Mi confianza radica en que la petición del Ministro de Salud no ha tenido una buena respuesta en las federaciones. En Australia hemos intentado establecer las reglas del CMB para todo tipo de funciones. Tenemos que disminuir todos los riesgos".

Es en Melbourne donde repiquetea el teléfono, no más de cuatro veces, antes de la hora de comer. Frank Quill se prepara para ir a casa y volver pronto a la oficina, en donde labora como representante del Consejo Mundial de Boxeo en Australia: dos funciones inapropiadas tienen a su actividad, el boxeo, en análisis para determinar su probable prohibición: el ministro de Salud, Michael Woolbridge ha enviado comunicados a seis de los estados de la federación australiana para recomendar la abolición.

Levanta el auricular, Frank Quill y la voz al teléfono le escucha a 15 mil kilómetros de distancia. Defiende desde la primera palabra Quill a su deporte: Hemos tenido un abril de muy mala suerte: al principio murió uno de nuestros jóvenes, hace dos semanas, en una función femenil, Patricia Devellerez sufrió una lesión que la tiene en estado de coma. Esto es muy lamentable, pero se escuchan nuevamente las voces que piden la abolición del boxeo. No creo que suceda.

Periodista y escritor, Quill es además, uno de los secretarios del organismo y tiene publicado, junto al ex campeón mundial e ídolo de su país, Johnny Famechon, el libro de boxeo titulado: "El método".

Mi confianza radica en que su petición no ha tenido una buena respuesta. Nosotros, la gente del boxeo, nos estamos reuniendo para la defensa de nuestro deporte con argumentos como el cuidado de los peleadores. Por ejemplo, en nuestro país se ha puesto en marcha un análisis de sangre que puede determinar si el boxeador está propenso a una lesión cerebral. Cuidar a nuestros jóvenes es lo que se intenta: tratamos de que las reglas que ha adoptado el Consejo Mundial se utilicen en la mayoría de las funciones de boxeo que se realizan en Australia. Hace unos días, Michael Wooldridge, el ministro de Salud anunció su postura de que el boxeo no va más, en Australia. "Es peligroso y degradante", dijo.

La polémica se eleva tras la incursión de las mujeres en el pugilismo. Wooldridge considera que él, al igual que mucha gente, tiene un concepto del boxeo como algo desagradable y ahora que las mujeres pueden subirse a un ring, el boxeo se hace aún más morboso. El ministro escribió a las autoridades de los estados australianos para exigir más seguridad en los cuadriláteros.

Apenas ayer mister Wooldridge envió comunicados a cada comisión en las federaciones y aún no recibe respuesta. No puedo creer a qué grado ha crecido la polémica. Nosotros lucharemos porque no se prohiba su práctica. Como representante del Consejo Mundial en Australia le daré la bienvenida a todas las recomendaciones que nos dé el ministerio de Salud y aceptaremos sus condiciones, pero trabajaremos juntos porque haya más seguridad y protección para todos los peleadores.

Qué consecuencias podría traer para los jóvenes aspirantes el que se hable de un deporte "denigrante y peligroso" No sé a qué grado podría afectar, pero el boxeo es un deporte de riesgo, y eso todos lo saben. Como muchos otros. E inclusive hay actividades en donde estadísticamente hay más lesiones que en otros. Deportes en los que sus practicantes son seriamente dañados. Creo que ninguna información debe quitar la atención de los jóvenes boxeadores. Disminuir los riesgos. Trabajar con más seguridad, con más salud. Si la gente que trabaja con los peleadores tuviese el cuidado de hacer del boxeo algo más cuidadoso... Nosotros tratamos de que las reglas que ha impuesto el Consejo Mundial para sus peleas de título sean aprovechados y se utilicen en cada función. Debemos unirnos las autoridades de salud y los responsables del boxeo para hacerlo lo más seguro posible.



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BRISBANE. Zoe Norford deja la esquina roja, hace chocar sus guantes, va a la guerra. Se instala en el centro del ring y comienza a disparar los jabs, ojos enfocados en su rival. Intenta defender el título infantil del campeonato nacional de la Liga Amateur Australiana de Boxeo, que ganó el año pasado. Pero esos mismos golpes también la instalaron junto con otras chicas en el medio de una polémica entre médicos y defensores de este deporte y las libertades personales: porque Zoe Norford tiene 11 años. Es una nena. Y gusta del boxeo.

Esta polémica es ridícula. Las niñas quieren hacerlo y si no se lastiman está bien afirmó Kerri Norford, mamá de Zoe. Los chicos se pueden lastimar más jugando al futbol.

A comienzos de abril Ahamad Popal, de Queensland, murió en el cuadrilátero y otra mujer australiana, Patricia Develerez, quedó en coma tras un combate en Nueva Zelanda.

Como medida de seguridad, las jóvenes boxeadoras llevan cabezal, un protector en el pecho y una especie de concha para protegerse de los golpes bajos. Además utilizan guantes más acolchonados que los hombres; los rounds, más cortos.

"Una prohibición sería simplemente otro ataque contra las libertades personales aseguró Allan Nicolson, responsable de la Asociación de Boxeadores Aficionados de Queensland. Si se permite boxear a los chicos ¿por qué no también a las chicas?



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"Si logramos -repite 15 mil kilómetros distante Frank Quill que las reglas de seguridad del CMB protejan a todos los peleadores, no tendremos más problemas. Con esta experiencia, se han estado introduciendo, vía la federación australiana de boxeo, las formas de seguridad que tenemos como modelo en el Consejo. La comisión de Victoria puso en marcha lo último en análisis médicos: pruebas de sangre que determinan si un púgil puede o no ser propenso a una lesión cerebral. Somos los únicos, los primeros en el mundo...


Mayo, 2001